Noé Chaparro - Fundador

Noé Chaparro - Fundador

Mayo 7 de 1954 - Abril 26 de 2010

Homenaje

Pastora Evelyn Chaparro - CEO Génesis 680

Aunque no lo creamos, ya se cumplió un año desde que mi amado Noé se fue a morar con el Señor. Parece que fue ayer cuando lo vi pasar de esta tierra a las moradas celestiales a recibir su promoción. Recuerdo las palabras de mi pastor, “Noé fue un gran hombre de Dios, un príncipe de hombre”. Realmente fue mi príncipe en esta tierra. Amó a Dios con todo su corazón y me amo junto a nuestros hijos con toda pasión.

Como esposo fue lo mejor del mundo. Nos conocimos en la iglesia cuando él tenía solo 17 años y yo 15. Ese mismo año Dios nos llama al ministerio y 4 años después en el 1976 nos casamos. Siempre se esforzó por darme la mejor vida y lo logró, fui su reina siempre y así me trato. Desde un principio el separar los diezmos y las ofrendas de Dios era principal. Todo lo que emprendía para el bienestar de su hogar Dios lo prosperaba en todo. La Palabra de Dios en nuestro hogar no faltaba. Toda decisión que se tomaba él iba a las escrituras. El amor por la Palabra de Dios era constante en su vida y en nuestro hogar. Después de 36 años de estar a su lado mi vida fue bendecida y privilegiada de Dios el que me regalara un hombre como Noé.

Como padre era cuando más tierno él era. Sus hijos eran su orgullo. Eran el sello y legado que el dejaba en esta tierra. Los amaba con toda paciencia, generosidad, y entrega. No sé cómo describirlo. Las personas que tuvieron la oportunidad de verlo con nuestra hija e hijo o simplemente escucharlo hablar de ellos podían presenciar como le brillaban sus ojos y cuán grande era su sonrisa. Nuestra hija Evie era su bebe aunque tuviera 30 años y nuestro hijo Noé Abdias era su nene "Pito" como él lo apodo aun con 27 años. Pito era su compañero en los juguetes electrónicos y los carros. Cuando llegaron las nietas entonces fue cuando ya él se dejaba de un lado por verlas a ellas brillar. Kiara Isabel y Adelyn Destiny eran sus princesitas juntas a su mama Evie.

Noé fue un hombre excepcional, único, especial, generoso, perdonador, tierno y sensitivo con sus amigos. Noé era un hombre tranquilo y pacificador. No se enojaba fácilmente. Y aun cuando se molestaba por algo, su reacción era la oración. No era de muchas palabras. Hay algunos comentaristas que dicen que las mujeres tienen 50 mil palabras diarias y los hombres 20 mil, pero yo a veces pensaba que Noé solo tenía 5 mil. Pero cuando hablaba era fe, amor, pasión, visión y más amor.

Su constante oración era que Dios derramara su gloria y avivamiento en estos últimos tiempos sobre la iglesia, el cuerpo de Cristo. Que la unidad fuera el catalítico que ayudaría a una gran cosecha de almas que nunca han escuchado hablar de Jesús. Las ondas radiales no solo de Génesis en Tampa, sino también en otras ciudades serian un instrumento para ayudar a difundir a las masas el mensaje sencillo del amor de Dios y de su poder transformador y libertador. Esto era lo que ardía en el corazón de mi esposo Noé. Esto era lo que lo impulsaba y motivaba a trabajar a favor del ministerio del reino. Esta pasión era lo que lo definía como persona y ministro del evangelio. Su legado en el reino de Dios permanecerá para siempre.

Nuevamente le doy gracias a Dios por darnos a Noé por casi 56 años en esta vida. Lo amé, y siempre lo amaré. Sé que algún día le veré en gloria.