La Santidad de la Vida

Éxodo 1:16-17 "Cuando atiendan a las hebreas en sus partos, fíjense en el sexo del recién nacido. Si es niña, déjenla vivir, pero si es niño, ¡mátenlo! Sin embargo, las parteras tuvieron temor de Dios y no hicieron lo que el rey de Egipto les había ordenado, sino que dejaron vivir a los niños".

En la tipología bíblica, la antigua nación de Egipto representa al mundo que se antepone y opone a los principios de vida del reino de los cielos. Al mundo del pecado y de la maldad, que en lugar de respetar la santidad de la vida, escoge pisotear los derechos humanos de los hombres indefensos, débiles e inocentes.

Los moradores de “Egipto”, los hijos del presente siglo malo,que desafían la autoridad de Dios pueden llegar a ser gente déspota y cruel. Gente abusiva que vive con una mentalidad egoísta que solo piensa en su bienestar. En Egipto, las mismas autoridades que tenían la responsabilidad de proteger la vida de los inocentes; con una orden ejecutiva, real y judicial, legalizaron la sangrienta masacre de miles de niños hebreos recién nacidos. Y si nosotros preguntamos: ¿Qué instó y motivó, este holocausto legalizado, de vidas inocentes? La respuesta a esta pregunta se puede resumir, con una sola palabra: ¡Conveniencia! La vida es sagrada. Y la vida sagrada, debe ser respetada.

Nosotros como cristianos hacemos bien en entender, que Dios nos ha dicho“Tú no tienes el derecho de matar a los inocentes. Tú no tienes autoridad para asesinar a tus semejantes. Tú no puedes derramar sobre la tierra, la sangre inocente del prójimo a quién Yo le he dado el derecho de nacer y de vivir”. Dios, es el autor de la vida y sólo el autor y dador de la vida, puede darla, y puede quitarla. Los hombres y las mujeres que tenemos el derecho de escoger el bienestar de nuestra felicidad no tenemos el derecho de matar a seres humanos inocentes para satisfacer los requisitos de nuestras conveniencias personales! Y los niños que son concebidos en el vientre uterino de una mujer,¡son los seres humanos más inocentes de la tierra! Los niños no nacidos tienen derecho a nacer y a vivir, ¡porque Dios les ha dado este derecho! El argumento legal que autoriza los abortos de los niños inocentes en las cortes judiciales de nuestra nación es un argumento ilegal, en el reino de los cielos.

 El argumento que legaliza el aborto, requerido y demandado por las conveniencias sociales de los hombres, ¡es una afrenta a la Santa Ley de Dios! El aborto, en esta nación y en otras naciones del mundo, es el asesinato ilegal de un hijo inocente, a quién “un Faraón” le ha negado, injustamente, el derecho de nacer. De acuerdo a las estadísticas, anualmente se están realizando más de 53 millones de abortos en nuestro mundo. Aproximadamente, ¡145,000 abortos diarios! En los Estado Unidos se están llevando a cabo más de un millón y medio de abortos todos los años. ¡Aproximadamente, 4 mil abortos diarios! Desde el año 1973, en nuestra amada nación, se han realizado más de 40 millones de abortos.

 La sangre de 40 millones de infantes inocentes ha sido derramada sobre nuestra tierra y delante de los ojos de Dios, ¡esto es una abominación! Las estadísticas nos revelan que El 52% de las mujeres que abortan a sus hijos en los Estado Unidos, tienen menos de 25 años de edad. El 75% de todos los abortos son abortos realizados en mujeres no casadas o divorciadas. El 38% de estas mujeres, profesan ser cristianas protestantes. Y un 20% de estas mujeres, ¡aseguran haber “nacido de nuevo”! En adición a esto un 31%, profesan ser católicas. Y en contraste a estas estadísticas, solamente el 1.3%, dicen ser judías. Y el 23.7%, dicen no tener ninguna afiliación religiosa.¡El 69% de las mujeres que abortan, profesan ser cristianas!Y en mi humilde opinión, esta declaración, ¡es bochornoso, y una gran mancha oscura en el testimonio de la Iglesia de Dios!

Cuando se les pregunta a las mujeres en las clínicas de aborto, ¿por qué ellas deciden abortar a sus hijos? Las respuestas, son las siguientes: 1% de todas estas mujeres, dicen que están abortando porque fueron violadas por hombres extraños, o abusadas sexualmente por sus familiares más cercanos. Un 6%, dicen que necesitan abortar por motivos de enfermedad, que ponen en peligro sus propias vidas y el 93% de todos los abortos de acuerdo a las estadísticas, son realizados anualmente por motivos de “conveniencias sociales ¡Conveniencias sociales que no toman en cuenta el derecho de los inocentes! ¡Conveniencias sociales que diariamente escupen el rostro del Dios, que le dice a los hombres: No matarás a los inocentes. El 93% de todos los abortos se hacen motivados por razones de conveniencias personales que son sostenidas por argumentos egocéntricos. Argumentos tales como el de unos padres, que no desean comprometer, “el futuro de su hija o hijo”o el argumento de una hija, que no desea asumir la responsabilidad de la maternidad. Argumentos que consideran los factores de una economía pobre, e inestable. Argumentos, que prefieren sacrificar la vida de los inocentes, ¡por la conveniencia de los irresponsables!

El derecho a la vida, no comienza, cuando el hombre nace. El derecho divino que protege la vida, ¡comienza en el momento de la concepción! No comienza antes, ni comienza después. Por lo tanto, los abortos que son legales en “los Egipto” de este mundo; ¡son ilegales en el reino de Dios! Hoy, Dios está buscando mujeres temerosas de Dios que en lugar de hacer como les manda el rey de Egipto escogen preservarles la vida a los niños inocentes. ¡Niños, que no pidieron ser concebidos! Que son indefensos que no deben pagar un precio de sangre por los pecados de sus padres! ¡Niños que no tienen voz para defender sus derechos! a quienes Dios no les ha negado,el derecho de nacer. La Biblia dice, que las parteras, “le preservaron la vida a los niños.” Desafiando las ordenes del rey, ellas escogieron presérvales la vida a los niños hebreos, porque escogieron, “temerle a Dios”. En lugar de escoger, lo conveniente estas mujeres escogieron lo que era políticamente incorrecto. ¡Ellas escogieron respetar la santidad de la vida para honrar el mandamiento de Dios! Y nosotros hoy, tenemos que hacer lo mismo; porque la vida es sagrada. Y la vida sagrada, ¡debe ser respetada!

Pastor Israel J. Sotolongo